* LOS SEÑALAMIENTOS DE LA DEA Y EL TERREMOTO POLÍTICO QUE PODRÍA SACUDIR LAS ELECCIONES DE 2027
Gabriel Xala
Tijuana BC.- El escenario político que se empieza a dibujar en México rumbo a las elecciones de 2027 y 2030 puede convertirse en uno de los más tensos y delicados de los últimos años. Las recientes acusaciones y señalamientos provenientes de agencias estadounidenses contra actores políticos mexicanos —particularmente gobernadores ligados a Morena— no solamente golpean la imagen de los señalados, también ponen bajo presión a todo el aparato político que los rodea.
Hoy muchos saldrán públicamente a defender a figuras como Rubén Rocha Moya, Marina del Pilar Ávila Olmeda, Américo Villarreal Anaya o Alfonso Durazo, ya sea por disciplina partidista, lealtad política o por miedo a romper estructuras internas. Pero también comenzará un fenómeno natural en política: el deslinde silencioso.
Cuando un escándalo crece y amenaza con convertirse en crisis electoral, muchos operadores, alcaldes, diputados, empresarios y hasta aliados cercanos optan por tomar distancia para proteger su propio futuro.
Eso ya empieza a verse en distintos círculos políticos del país. Nadie quiere cargar con el costo de una fotografía equivocada cuando vienen elecciones importantes.
El problema para Morena no es únicamente jurídico; es político y de percepción pública.
Porque aunque las acusaciones aún deban probarse y algunos señalamientos sean negados por el gobierno mexicano, el simple hecho de que Estados Unidos coloque bajo sospecha a gobernadores en funciones genera tres efectos inmediatos:
Desgaste de imagen
La narrativa del combate a la corrupción y al crimen organizado se debilita cuando aparecen acusaciones de presuntos vínculos entre poder político y narcotráfico.
Fragmentación interna
Habrá grupos dentro del mismo partido que buscarán salvarse políticamente. Algunos cerrarán filas; otros comenzarán a operar candidaturas “limpias” para no contaminar futuras campañas.
Mayor presión internacional
Estados Unidos está endureciendo su postura en temas de narcotráfico y seguridad regional.
El caso Rocha Moya ya escaló incluso al terreno diplomático y judicial.
De cara a la renovación de gubernaturas, alcaldías y diputaciones, lo que se avizora es:
* Campañas mucho más agresivas.
* Uso político del tema del narco en propaganda electoral.
* Revisión de perfiles y antecedentes de candidatos.
* Posibles fracturas internas en Morena en estados clave.
* Una oposición intentando construir la narrativa de “narcopolítica”.
* Mayor intervención mediática y presión desde Estados Unidos.
Especialmente en estados como Sinaloa, Baja California, Tamaulipas y Sonora, donde cualquier nuevo dato, filtración o investigación puede alterar completamente el tablero político.
Además, hay algo importante: en política no siempre destruye más una sentencia… a veces destruye más la duda permanente.
Y eso es justamente lo peligroso para los grupos señalados: aunque no existan procesos concluidos en México, el desgaste mediático puede ir erosionando poco a poco alianzas, estructuras y aspiraciones rumbo a 2027.
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