Por: Gabriel Xala
Tijuana.- En medio del reacomodo político en Tijuana, el regidor Miguel Loza comienza a mover piezas rumbo a la alcaldía. Sin embargo, más allá de sus aspiraciones, hay un tema que inevitablemente vuelve al centro de la conversación: su pasado.
En círculos políticos se comenta que la búsqueda de la candidatura podría ser, en realidad, una jugada para posicionarse y negociar un cargo de mayor peso en la próxima administración.
Pero la estrategia no está exenta de riesgos.
Sobre Loza pesa una denuncia por presunto abuso sexual, registrada bajo el folio 0204/2024/48953. Un señalamiento que, aunque no ha sido resuelto públicamente, representa un punto crítico en un momento donde la exigencia de transparencia y perfiles sin cuestionamientos es cada vez mayor.
El escenario es claro:
no solo se trata de si le alcanza políticamente, sino de si logra sostener el escrutinio público que conlleva aspirar a uno de los cargos más importantes de la ciudad.
Porque en la política local, las aspiraciones crecen…
pero también las cuentas pendientes.
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